Un telegrama real, una despedida inesperada y un acercamiento peligroso en ‘La Promesa’: avance capítulo 835 (15 de mayo)
Curro recibe noticias decisivas de la Casa Real, Alonso aparta a Vera del servicio y Martina cruza una nueva línea con Adriano, mañana en el nuevo capítulo de ‘La Promesa’.

El capítulo 835 de ‘La Promesa’ coloca a Curro ante uno de los momentos más importantes de su vida justo cuando parecía que todo dependía de rumores, entrevistas y maniobras familiares.
Después del éxito rotundo de su reportaje, que llena de orgullo a Alonso y también a Martina, llega lo verdaderamente decisivo: un telegrama de la Casa Real irrumpe en palacio. La noticia puede cambiar por completo el futuro de Curro y su aspiración de recuperar el título de Barón de Linaja.
La entrevista ha servido para reforzar su imagen pública, pero ahora todo depende de una instancia mucho mayor. La reacción en palacio no será igual para todos. Mientras Alonso ve cómo su apuesta por su hijo empieza a dar frutos, Leocadia vuelve a mostrar su malestar, especialmente porque la exposición mediática de Curro también coloca a Ángela y a su boda en el centro.
El conflicto por esa boda sigue creciendo incluso en los pequeños detalles, hasta el punto de que Ángela reconoce en cocinas que organizarla se está convirtiendo en un auténtico caos por el choque constante entre su madre y Alonso.
En paralelo, Vera vive otro terremoto personal. Tras descubrir Alonso su verdadera identidad como Mercedes de Carril, el marqués toma una decisión drástica: como criada, su continuidad es insostenible. Para Alonso, mantener a una señorita noble en el servicio ya no tiene sentido.
Sin embargo, Vera le suplica tiempo. Le pide un mes más antes de regresar a casa y promete mantener controlado al duque. La situación cambia aún más cuando una llamada hace saltar todas sus alarmas: lo que descubre no encaja con la versión que le dio su padre.
Mientras tanto, Manuel y Julieta siguen estrechando una conexión cada vez más delicada. La ausencia de Ciro, lejos de angustiar a Julieta, le aporta paz. Ella misma reconoce algo muy revelador: no lo echa de menos.
Ese vacío emocional abre espacio a conversaciones cada vez más íntimas con Manuel, hasta el punto de preguntarle directamente si alguna vez le mentiría. Él lo niega, aunque sigue ocultándole el chantaje del duque de Carril. La distancia entre verdad y deseo empieza a ser cada vez más peligrosa.
Por otro lado, Adriano sigue enfrentándose a su nueva realidad, pero la llegada de Camila como cuidadora para sus hijos supone cierto alivio. Aun así, el momento más delicado llega con Martina. En su empeño por ayudarlo a adaptarse, lo anima a reconocerla a través del tacto, guiando sus manos por su rostro.
En el servicio, María Fernández empieza a observar con creciente inquietud comportamientos extraños entre Carlo y Estefanía. Las sospechas aumentan, especialmente porque la tensión entre ambos parece esconder mucho más de lo visible.
Santos, por su parte, sigue atrapado en su culpa. Aunque insiste ante Ricardo en que la muerte de su madre fue un accidente, eso no reduce el peso que siente.
También Cristóbal y Teresa mantienen una distancia marcada por heridas todavía abiertas, especialmente ahora que Teresa se limita estrictamente a las barreras que él mismo impuso.