LA PROMESA ESTALLA POR TODOS LOS LADOS ALONSO Y PÍA AL LÍMITE || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
Hay días en los que el palacio de los Luján parece una olla a presión a punto de reventar, y hoy, amigos míos, la tapa ha salido volando por los aires. Hemos asistido a dos terremotos en paralelo: uno arriba, impulsado por el honor y el orgullo de un padre; und otro abajo, provocado por la incontinencia verbal de quien menos debería abrir la boca.
Alonso se Corona: El Marqués saca las Garras por Curro
¡Por fin, Alonsito! Ya era hora de que el Marqués del Soto reaccionara y dejara de mirar hacia otro lado. Llevábamos meses aguantando cómo el Capitán Lorenzo de la Mata (nuestro “capitán garrapata” favorito) humillaba, pisoteaba e insultaba a Curro en su propia cara. Lorenzo se creía intocable, el rey del mambo en los salones de la planta noble, pero hoy se ha topado con el verdadero señor de la casa.
Ver a Alonso perder los papeles, defender la dignidad de su hijo y agarrar al capitán de la pechera ha sido de esos momentos que te hacen saltar del sofá con el puño en alto. Y es que el tiro le ha salido por la culata a Lorenzo. Pensaba que con la visita de Don Eladio, el Duque de Salvatierra, iba a hundir al muchacho tachándolo de bastardo incompetente, y resulta que el Duque se ha marchado fascinado con la humanidad y el saber estar de Curro.

Eso sí, Gustav tiene toda la razón: conociendo a estos guionistas, no hay que cantar victoria antes de tiempo. Nos ponen el caramelo del título de Barón en la boca, pero hasta que el Rey no firme el decreto, aquí todo puede torcerse. De momento, lo único seguro es que Lorenzo se está quedando más solo que la una, y hasta la “postiza” Leocadia empieza a oler el cambio de bando de Curro y prefiere no hundirse con el capitán.
La Planta Baja en Llamas: Pía Adarre y su “Boquita de Piñón”
Mientras arriba se respira honor, abajo la Señora Pía ha vuelto a hacer de las suyas como la “inspectora Zarzamora”. ¡Qué cruz de mujer! Lo que tiene que callar por el bien de todos, va y lo larga; y el verdadero bombazo, se lo guarda bajo siete llaves.
Ricardo le suplicó por activa y por pasiva que no se metiera en los asuntos familiares, que la muerte de Ana y los secretos de “la sombrerera loca” eran un tema exclusivo entre él y su hijo Santos. ¿Y qué hace Pía? Le quema la lengua y se lo suelta al niño del demonio. Lo que ella no sabe (pero nosotros desde el salón sí) es que Santos es una pieza de cuidado y le está haciendo la cama a la gobernanta junto a su padre. Se ha metido en un avispero del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por no saber morderse la lengua.
Y aquí viene la gran paradoja que plantea Gustav: ¿Por qué Pía se va de la lengua con el drama de Ricardo, pero mantiene un silencio sepulcral sobre el romance clandestino entre Leocadia y el mayordomo Cristóbal Ballesteros? El público se muere por ver a Leocadia expuesta, y Pía, que tiene la llave para destruir a la postiza, decide ser una tumba en lo que verdaderamente importa. ¡Ponte las pilas, Zarzamora!
Conclusión La balanza del poder en La Promesa se está moviendo. Alonso ha demostrado que, cuando quiere, puede ser el líder que el linaje necesita, dejando a Lorenzo acorralado. Pero en las cocinas y pasillos del servicio, el chismorreo y las medias verdades de Pía están sembrando una discordia que le va a pasar una factura muy cara.
¿Logrará Curro el título a pesar de las trampas de Lorenzo? ¿Y cuánto tardará Santos en destruir a Pía por meter las narices donde no la llamaban? ¡El debate está servido!
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Gustav, amigo mío, un placer compartir este salón contigo. ¡Te devuelvo ese gran beso apretado! ¡Hasta el próximo capítulo!