Sueños de Libertad: ¡EL FIN DE DON PEDRO! AVANCE DEL EPISODIO 395
Hola a todos los amantes de Sueños de Libertad. Avance del capítulo del miércoles 17 de septiembre
El próximo episodio de Sueños de Libertad promete ser uno de los más conmovedores y dramáticos de toda la temporada. En el centro de la trama se encuentra don Pedro, un hombre marcado por las sombras de su pasado, que ahora, debilitado y con la muerte acechándole, suplica perdón a Cristina. Esta súplica no es un gesto cualquiera: se trata del intento desesperado de redención de alguien que cargó durante años con culpas, decisiones equivocadas y manipulaciones que destrozaron a quienes más decía querer.
Para comprender el peso de esta petición, hay que recordar lo ocurrido en el capítulo anterior. La frágil situación de Digna se convirtió en el epicentro del drama familiar. Ni Joaquín ni Luis sabían cómo tenderle la mano sin que don Pedro ejecutara su cruel amenaza. Sin embargo, una llamada de Luz, que informaba del grave estado de salud del patriarca, trajo un resquicio de esperanza a los más jóvenes. Luis, decidido a proteger a su mujer de la relación tóxica entre su madre y Pedro, optó por el silencio y prefirió ocultarle la verdad. Joaquín, en cambio, tomó el camino contrario y compartió con Gema lo que estaba ocurriendo, generando nuevas tensiones.

A todo esto se sumó la inesperada decisión de Tío, que impuso una polémica condición para el funeral de su madre: Damián no debía asistir. Este veto fue un golpe devastador para el patriarca, pero Damián, obstinado, ya había dejado claro que no pensaba obedecer. En paralelo, María siguió desplegando su papel de víctima, rechazando cualquier nueva enfermera o revisión médica, mientras Luz trataba sin éxito de convencerla de la importancia de continuar con la rehabilitación.
En otra de las tramas, Marta, destrozada por el dolor de un amor que no regresará jamás, se derrumbó en brazos de Begoña, entre lágrimas y con una copa en la mano. Andrés intentó consolarla, pero ni siquiera su presencia logró aliviar la pena que consume a su hermana.
La tensión también se reflejó en la relación entre Carmen y Damián. Carmen se armó de valor para pedirle que no acudiera al funeral de Ángela. Estaba convencida de que su presencia solo serviría para encender la mecha de una catástrofe familiar. Sin embargo, lo que ocurre en el capítulo del miércoles 17 de septiembre deja claro que los temores de Carmen no eran infundados.
El funeral, cargado de recogimiento y silencio, se convierte en un acto en el que cada lágrima es un eco del pasado. Tasio vive las horas previas desgarrado entre el dolor y la tensión, sabiendo que Damián, movido por su testarudez y heridas abiertas, podría irrumpir en la ceremonia. El temor se respira en el ambiente: ni siquiera la muerte consigue detener los conflictos de un corazón marcado por traiciones.
La ausencia de Damián se percibe como una sombra espesa. Su silla vacía es un recordatorio visible de las fracturas familiares. El desconcierto se mezcla con murmullos contenidos y el duelo se transforma en un campo de reproches callados. El día del adiós se convierte también en un día de quiebres, de silencios que pesan más que cualquier palabra.
Mientras tanto, Luz entrega a Cristina una carta de don Pedro. Entre ambas se abre un diálogo áspero, una mezcla de consejos y reproches que muestra lo lejos que están de alcanzar un acercamiento. Después del entierro, irrumpe Digna, desencajada y con la voz rota, trayendo consigo noticias aún más dolorosas: el estado de Pedro ha empeorado drásticamente y le queda poco tiempo de vida. El silencio que sigue a estas palabras es tan denso que parece asfixiar a todos los presentes. Lo que era un día de despedida se convierte en la antesala de una tragedia aún mayor.
La carta de Pedro, cargada de confesiones, deja a Cristina sumida en la duda. Irene insiste en que no ceda, que se mantenga firme contra Pedro, pero Cristina vacila: sus sentimientos están agitados y no sabe si podrá resistir. Lo escrito por Pedro remueve heridas antiguas y emociones enterradas.
En medio del dolor, Digna se derrumba ante Joaquín y Gema. Su rostro lo dice todo: las fuerzas la abandonan y el secreto que guarda ya no puede seguir oculto. Gema, sorprendida, descubre la verdad del chantaje de Pedro. El velo cae y con él la fachada de ignorancia. A partir de ese instante, Gema ve con otros ojos a don Pedro y comprende la magnitud de su manipulación.
Por otro lado, Damián recibe una visita inesperada: Miguel Ángel Vaca entra en su despacho con una propuesta que parece un rayo de sol en medio de la tormenta. Le promete que los terrenos de sus sobrinos serán recalificados de inmediato y que, además, apoyará públicamente a Perfumerías de la Reina. Se trata de una oportunidad invaluable para limpiar el nombre de la empresa y abrir un nuevo capítulo en su historia. Aunque la promesa parece un regalo, en el aire flota la duda de si habrá un precio oculto que pagar.
Los Merinos reciben esta noticia con alivio, pero también con cautela. Digna, agotada por tanto sufrimiento, la recibe con gratitud, mientras los hermanos sospechan que todo gesto tiene una contraprestación. Marta, sin embargo, sigue hundiéndose en su propio dolor. La bebida se ha convertido en su única vía de escape, mientras Pelayo observa impotente cómo su esposa se desmorona. En contraste con su tragedia personal, su vida pública le sonríe, pues está a punto de ser nombrado gobernador civil de Toledo. Pero ese ascenso se siente vacío cuando el hogar se tambalea.
Andrés, preocupado por la desaparición de Santiago, presiona al sargento Potón para que continúe con la búsqueda. Pelayo, sin embargo, empieza a notar que alguien se acerca demasiado a la verdad: él conoce perfectamente el paradero de Fina y sabe que ese secreto puede explotar en cualquier momento.
El funeral también deja huellas profundas en Tasio, quien se quiebra ante Gaspar y confiesa el peso insoportable de su culpa por la muerte de su madre. En el dispensario, Begoña observa con inquietud cómo Luz se refugia cada vez más en su trabajo. Ya no parece simple dedicación, sino una huida silenciosa de los problemas.

Luis, con sus movimientos calculados y una mirada enigmática, se convierte en un personaje cada vez más impredecible. Algo en su comportamiento despierta en Begoña un temor latente, como si presintiera que guarda verdades oscuras que tarde o temprano saldrán a la luz.
Finalmente, en medio de tanto sufrimiento, Digna da un paso inesperado: baja la guardia y agradece a Damián por un gesto hacia su familia. Por primera vez en mucho tiempo sus palabras no brotan del rencor, sino de la gratitud. Ese instante de humanidad compartida rompe un muro y abre la puerta a una revelación dolorosa: la verdad sobre Pedro. Un secreto que, en lugar de separarlos, termina uniéndolos en una lucha común.
Entre tanto, María anuncia a Andrés que ha decidido retomar su rehabilitación, pero lo hará en una clínica en Madrid. Este movimiento le permitirá librarse de la insistencia de quienes quieren imponerle una enfermera y, al mismo tiempo, alejarse de la presión constante de la familia de la reina.
El capítulo cierra con este mosaico de emociones: la familia dividida, secretos revelados, un patriarca al borde de la muerte y la esperanza tenue de redención. Todo ello envuelto en un aire de incertidumbre que deja claro que, en Sueños de Libertad, nada es definitivo y cada elección puede cambiarlo todo.