‘SUEÑOS DE LIBERTAD’: 😱 ANDRÉS AFRONTA A DELIA Y DESENTIERRA EL PASADO OCULTO DE GABRIEL 😱
EL PERFUME DE LA DESESPERACIÓN: LUIS DE LA REINA SE ARRODILLA ANTE LA INFAMIA EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE ‘SUEÑOS DE LIBERTAD’
La agonía de Perfumerías De la Reina alcanza su punto más álgido. El próximo capítulo de “Sueños de libertad” no es solo un avance, es un ultimátum moral que cambiará el destino de la familia para siempre. Luis De la Reina, el pilar de la ética y la innovación, se enfrentará al peor de los sacrificios: el de su propia dignidad. Tras semanas de lucha desesperada por ocultar el colapso financiero provocado por el sabotaje y el robo maestro de Brossard, la cruda realidad se impone como un verdugo implacable. La única tabla de salvación para evitar la bancarrota inminente y el deshonor público es el mismo objeto de su dolor y humillación: el lote del perfume Cobeada robado por el francés.
El descubrimiento de Luis es tan chocante como inevitable. Después de que todos los esfuerzos de Jesús y Marta por conseguir un préstamo fallaran estrepitosamente, y con los acreedores respirándoles en la nuca, un escalofriante informe de contabilidad cae en manos de Luis. El déficit es monstruoso; las reservas, inexistentes. Es un callejón sin salida. La única mercancía de alto valor que aún podría venderse a gran escala, y de forma rápida, es irónicamente el famoso lote de Cobeada que Brossard sustrajo para poner en apuros a la familia. Pero la ironía es cruel: para salvar a la empresa, deben vender su propia creación robada, que ahora está en posesión de un tercero (probablemente un testaferro de Brossard) y que, al ser revendida, solo confirma la victoria del villano. La traición de Brossard se convierte en el veneno y el antídoto al mismo tiempo. Luis, con el rostro pálido por la afrenta, se ve obligado a dar la orden más dolorosa de su carrera: localizar a los intermediarios del lote y ponerlo en el mercado, aunque eso signifique humillarse y pisotear el legado de la familia.
La decisión de Luis provoca una ruptura emocional en la mansión. Jesús, impulsivo como siempre, ve en esto una humillación insoportable, un acto de cobardía que confirma que Brossard les ganó la partida. Él aboga por el riesgo, por enfrentar a Brossard en los tribunales, sin darse cuenta de que el tiempo de las batallas legales ya pasó. Marta, pragmática, apoya la decisión de Luis a regañadientes, sabiendo que la venta, aunque dolorosa, es la única forma de mantener a flote la fábrica y proteger a los trabajadores. Pero es la reacción de Begoña la que lo paraliza todo. Al enterarse de la inminente venta, su profunda conexión con la fórmula de Cobeada la hace temer lo peor. ¿Y si Brossard no solo robó el perfume, sino que lo adulteró o lo manipuló para que, al venderse, causara un daño irreparable a la reputación de Perfumerías De la Reina? Ella ve la venta no solo como una pérdida financiera, sino como una trampa orquestada para destrozar su buen nombre.

La tensión es insostenible cuando Luis se reúne con el oscuro intermediario, un hombre de pocas palabras y mirada fría. El acuerdo se sella en un tugurio lejos de la opulencia de la fábrica, un reflejo de la decadencia en la que ha caído la familia. Luis siente en su alma la suciedad de la transacción, el hedor a corrupción que emana del dinero que está a punto de entrar en sus arcas. Pero lo que realmente congela la sangre de los De la Reina es la identidad del comprador final. El perfume Cobeada, la esencia de la esperanza y la ruina, no va a manos de un distribuidor anónimo, sino a una empresa de la competencia recién establecida en Barcelona, cuyo nombre de fantasía oculta una verdad mucho más siniestra: es una tapadera creada y financiada en secreto por Damián De la Reina, el patriarca, que en un giro maestro de manipulación y poder, ha estado moviendo los hilos de Brossard y de su propia familia desde las sombras.
Este avance revela que el verdadero enemigo nunca fue solo el francés, sino el control absoluto de Damián y su obsesión por manejar el destino de sus hijos a través del dinero y la culpa. Luis, al vender el perfume robado, no solo salva a la empresa momentáneamente, sino que, sin saberlo, activa el plan final de su padre para retomar el control total. La venta del perfume Cobeada es la mecha que incendiará el polvorín. Las últimas escenas muestran a Begoña investigando por su cuenta la composición del lote, sospechando de la adulteración. El capítulo concluye con un plano de una de las botellas de Cobeada, que refleja un brillo metálico y extraño, un indicio de que el perfume que están a punto de vender es, de hecho, un arma cargada. ¿Logrará Begoña desenmascarar la trampa antes de que el veneno des