Quién disparó a Jana? Las pruebas que señalan los posibles asesinos de ‘La Promesa
En La Promesa, el silencio se ha convertido en una amenaza constante. Cada mirada parece ocultar una duda, cada movimiento despierta el temor de que nuevas revelaciones salgan a la luz. La vida en el palacio avanza sostenida por un hilo frágil, mientras Hanna lucha entre la vida y la muerte y todos los habitantes contienen la respiración, conscientes de que un solo segundo podría cambiar el destino de muchos. A su alrededor, un mundo marcado por escándalos, rencores antiguos y secretos nunca resueltos sigue desmoronándose, contaminando una vez más la aparente serenidad de los Del Luján.
Mientras Manuel permanece junto a ella sin separarse ni un instante, un pequeño hallazgo entre los dedos de Hanna abre una brecha inesperada en la investigación: un botón. Ese diminuto objeto, quizás insignificante para cualquiera, para Manuel se convierte en una pista valiosa, una pieza capaz de alterar por completo el rumbo de los acontecimientos. Fabricado con un tejido y una forma muy particulares, podría pertenecer a quien apretó el gatillo la noche del ataque. Sin dudarlo, Manuel lo entrega al sargento Burdina, decidido a trabajar con quien sea necesario para descubrir la verdad.
En tanto, Burdina continúa avanzando entre interrogatorios y sospechas, reduciendo la lista de posibles culpables a cuatro nombres: Cruz, Alonso, Lorenzo y Petra. Cada uno, por motivos distintos, parece estar vinculado de algún modo al misterio que rodea el atentado. Aun así, el botón podría ser la pieza clave para desentrañar finalmente quién intentó acabar con la vida de Hanna.
Dentro del palacio la tensión aumenta con cada hora que pasa. Cruz, con la misma firmeza que Petra, niega haber atacado a su nuera, aunque deja entrever que, en su opinión, Hanna alimentó un conflicto que no supo controlar. Alonso, ofendido por esas palabras, no tolera su postura y rechaza su versión. Al mismo tiempo, Cruz empieza a sospechar que Burdina oculta algo, pues presiente que el investigador ya dispone de información crucial. Y no se equivoca: el sargento no menciona a nadie que Manuel le entregó aquel botón decisivo.
Ante el riesgo de que el culpable continúe actuando impunemente, Manuel y Curro unen fuerzas. No están dispuestos a quedarse con los brazos cruzados mientras Hanna pelea por su vida. Decididos a protegerla y a llegar al fondo del asunto, los dos jóvenes se comprometen a encontrar nuevas pruebas, aunque ello implique poner en peligro la reputación de los Luján.
Pero justo cuando todo parece suficiente, un nuevo escándalo sacude los cimientos del palacio. El Crónica del Guadalquivir divulga una noticia demoledora: el hijo ilegítimo de la familia Luján es Curro. Según el periódico, el joven no es sobrino del marqués, sino su hijo, fruto de una relación clandestina con una criada. La información se esparce como un incendio, dejando conmocionados a los habitantes del palacio y poniendo a la familia bajo una luz todavía más crítica. En las cocinas, la noticia cae como un golpe brutal. Simona, Candela y Lope, al leer que Dolores t