‘La Promesa’, avance semanal: ¿El final de Lorenzo?… O de Curro

gar está lejos de un futuro impuesto y doloroso. La mención de Lorenzo cae como un trueno: él será el responsable de un matrimonio que Ángela no desea. Su desesperación se hace tangible, pero Beltrán la calma, asegurándole que no cargue con todo el peso de la situación y recordándole que Curro estará allí para protegerla, aunque nadie más pueda hacerlo.

Curro, desde la galería del piso superior, observa la escena con los puños apretados. Cada gesto de despedida, cada mirada de sufrimiento de Ángela, enciende en él un fuego que comienza a consumir su raciocinio. Cuando Beltrán se sube al carruaje, dejando a Ángela sola, la sensación de pérdida y amenaza crece dentro de él. Un pensamiento oscuro surge por primera vez con claridad: si Lorenzo desapareciera, todo podría terminar. La idea lo aterroriza y lo fascina al mismo tiempo. Nunca antes se había planteado hacer daño a alguien, pero cada palabra y cada acto de Lorenzo parecen empujarlo hacia ese abismo.

Pía lo encuentra poco después, recorriendo los pasillos como un fantasma. Ella percibe que algo ha cambiado, que la desesperación lo consume. Curro, con la voz ronca, admite que hay situaciones en las que alguien tiene que actuar, y si nadie más lo hace, quizá él deba hacerlo. Pía lo enfrenta con fuerza, recordándole que no hay justicia que valga la pena si debe perder su alma. Curro sonríe sin humor, confesando que siente haber perdido su oportunidad de proteger a Ángela mucho antes. La tensión entre ellos refleja el conflicto interno del joven: amor versus moral, desesperación versus humanidad.

Mientras tanto, en la planta noble, Manuel descubre documentos que revelan que la empresa de don Luis pertenece en realidad a don Lisandro, un hecho que lo hace sospechar de Enora. Su confrontación con ella es tensa: Manuel exige respuestas, desconfiado de que Enora lo haya engañado o actuado por interés. Enora se defiende, argumentando que no conocía la verdad y que siempre ha actuado con buena fe. La discusión deja claro que la confianza está rota y que cualquier paso futuro será vigilado con recelo.

En otro extremo del palacio, la tensión entre Teresa y Petra aumenta. La nueva ama de llaves, Teresa, lucha por mantener el orden y proteger su autoridad mientras Petra cuestiona cada acción, desafiando su autoridad y su juicio. La confrontación entre ambas muestra la dificultad de mantener el control en un lugar donde cada decisión está cargada de consecuencias, y cómo incluso los pequeños conflictos del servicio reflejan la tensión general que recorre toda la casa.

Martina, por su parte, empaca sus cosas con determinación. Cada prenda doblada simboliza un adiós: a los pasillos, a las risas compartidas, a los momentos que nunca volverán. Adriano intenta detenerla, recordándole el vínculo que los une, pero Martina insiste en marcharse, buscando recuperar su voz y su libertad lejos de un lugar que la consume. Aunque él promete esperarla, ella le pide que viva su vida, sin depender de su retorno. Su partida deja el palacio con un vacío tangible, marcando otro punto de ruptura emocional.

Avance semanal de 'La Promesa' con el despido de María y el plan de  asesinato de Curro

En la zona del servicio, Pía observa a Samuel, quien ha decidido abandonar los hábitos por amor a María. La conversación entre ambos revela la sinceridad y la complejidad de sus decisiones: Samuel actúa guiado por el amor y la protección, pero también enfrenta culpa y responsabilidad. Pía, aunque comprensiva, advierte que las acciones de Samuel no pueden retrocederse, recordando que incluso los actos de amor pueden convertirse en catalizadores de nuevas tragedias.

En la parte más oscura del palacio, Ángela enfrenta a Leocadia con valentía. La madre admite la verdad: está entregando a su hija a un monstruo, pero la obligación y los secretos del poder la obligan a mantener la decisión. Ángela desafía a Lorenzo y rechaza la sumisión, declarando que nunca aceptará ser su prisionera. Lorenzo, firme en su ansia de control, deja claro que su objetivo no es la felicidad, sino dominarla, y que la fuerza está de su lado. Cada palabra, cada gesto de Lorenzo se siente como un grillete que intenta cerrarse alrededor de Ángela.

Desde el pasillo, Curro escucha la conversación y comprende el alcance de la amenaza. La idea prohibida vuelve a su mente con fuerza: