Carmen consuela a Marta tras el lanzamiento del nuevo perfume – Sueños de Libertad
Pues parece que hemos triunfado y gracias a Fina
El ambiente que se respira después del lanzamiento del nuevo perfume es una mezcla de satisfacción, alivio y, al mismo tiempo, cierta melancolía que resulta imposible de ocultar. Marta y Carmen comparten un momento íntimo de complicidad, conscientes de que lo conseguido no es fruto de la casualidad, sino del esfuerzo conjunto y, sobre todo, de la inspiración que proviene de alguien muy especial: Fina. Aunque ella no esté físicamente presente, su influencia se percibe en cada detalle, en cada decisión y, especialmente, en el nombre elegido para el producto. Carmen lo expresa con claridad: tarde o temprano, Fina pasará frente a alguna perfumería, verá el cartel publicitario y, al reconocer su propia imagen en la fotografía, entenderá que “Pasión oculta” no es solo un perfume, sino un homenaje directo a su historia de amor con Marta. Ese nombre encierra un mensaje íntimo, un guiño silencioso que únicamente ellas pueden descifrar, un tributo que convierte la campaña en algo más que un simple éxito comercial.
Marta, visiblemente emocionada, agradece a Carmen el apoyo incondicional, pero esta se niega a aceptar los halagos como si fueran únicamente para ella. Insiste en que todo se ha construido como un verdadero trabajo en equipo. Carmen ha aportado su fuerza, su temple y su dedicación, pero reconoce que Marta fue quien asumió la responsabilidad de dirigir el lanzamiento, enfrentando dudas, obstáculos y hasta su propia fragilidad interior. De hecho, Marta confiesa que siente la necesidad de apartarse por un tiempo del trabajo, como si necesitara tomar aire después de tantas tensiones. Sus palabras revelan un agotamiento profundo, una sensación de desarraigo que la hace confesar que ya no disfruta como antes en ese entorno profesional. Dice sentirse “como pez fuera del agua”, desubicada, incapaz de encontrar motivación real en lo que antes le apasionaba.
Carmen, siempre atenta y firme, rechaza esa idea de rendición. Le recuerda a Marta que lo que necesita no es alejarse, sino todo lo contrario: mantenerse activa, no perder la conexión con aquello que la hace fuerte y le da sentido. Marta es, en palabras de Carmen, un referente para muchas mujeres, un ejemplo de valentía y de capacidad de lucha, alguien que ha sabido abrir caminos y demostrar que, incluso en circunstancias adversas, se puede salir adelante. Por eso está convencida de que esa fuerza y ese coraje que parecen apagados, volverán a resurgir. Sin embargo, Marta admite algo que pesa como una losa sobre sus hombros: sin Fina a su lado, siente que sus fuerzas se desmoronan. La ausencia de esa presencia vital deja un vacío difícil de llenar, una grieta que ninguna victoria profesional parece capaz de cerrar.

Ante esa confesión, Carmen no duda en ofrecer un apoyo absoluto. Le recuerda que no está sola, que si sus fuerzas flaquean, ahí están ellas, sus amigas, para sostenerla en todo lo que haga falta. La solidaridad entre mujeres, esa red invisible pero firme, se convierte en el refugio más poderoso frente a la tristeza y la soledad. Marta, conmovida, agradece las palabras de Carmen, consciente de que sin ese respaldo le resultaría casi imposible seguir adelante. La conversación termina con un gesto de complicidad: acuerdan verse esa misma noche para cenar en casa de Carmen. Ella sabe que Marta no se siente con ánimos para asistir a la invitación de don Damián y le deja claro que lo entiende. Marta, por su parte, admite que no está preparada para reuniones familiares, aunque reconoce que el éxito del lanzamiento merecería una celebración. Lo deja pendiente, con la promesa de que, cuando se sienta con fuerzas, honrarán ese logro juntas.
Este momento refleja algo mucho más profundo que un triunfo empresarial. La verdadera victoria es la unión, el apoyo mutuo y la forma en que el amor, aunque oculto o silenciado, logra dejar huella en cada gesto. “Pasión oculta” no es simplemente un perfume; es la cristalización de un sentimiento que trasciende las dificultades, que logra hacerse visible en un mundo que muchas veces intenta negarlo. Marta se siente perdida porque Fina no está, pero Carmen le recuerda que su amor sigue siendo inspiración y motor, incluso en la distancia. El reconocimiento público del éxito profesional es importante, sí, pero lo que realmente llena de sentido el logro es que detrás de todo late una historia personal que da fuerza y significado a lo conseguido.

La escena, además, pone en evidencia el contraste entre el triunfo exterior y la lucha interior. De cara al público, Marta es la mujer fuerte que lidera un lanzamiento impecable, que ha sabido guiar a un equipo hacia el éxito. Pero en la intimidad, confiesa sentirse vacía, desconectada, incapaz de disfrutar de ese mismo triunfo. Es una dualidad dolorosa: el mundo la aplaude, pero ella se siente incapaz de sonreír de verdad. Carmen se convierte, en ese instante, en su sostén emocional, recordándole que no puede abandonar, que aún tiene mucho que ofrecer, que su influencia es más grande de lo que imagina. Esa mezcla de fragilidad y fortaleza convierte a Marta en un personaje profundamente humano, alguien que despierta empatía porque encarna las contradicciones que todos, en mayor o menor medida, conocemos.
El anuncio del perfume, con la fotografía de Fina y el nombre cargado de simbolismo, funciona casi como un puente entre dos mundos: el de la intimidad compartida y el de la proyección pública. Mientras el público ve una campaña sofisticada, Marta y Carmen saben que hay un mensaje secreto escondido en cada palabra y en cada imagen. Es un recordatorio de que, aunque los caminos se separen, hay vínculos que permanecen intactos, que no se borran con la distancia ni con el silencio. La esperanza de que Fina descubra ese homenaje y lo interprete como un guiño personal añade una capa de emoción a todo lo vivido, transformando el éxito comercial en un gesto de amor eterno.
Por último, la promesa de la cena compartida deja abierta la puerta a un nuevo capítulo. Tal vez Marta aún no esté lista para celebrar en grande, pero poco a poco, con la ayuda de Carmen y del círculo que la rodea, encontrará la manera de recuperar su fuerza. La historia deja en claro que, aunque las pérdidas y las ausencias duelan, la vida siempre ofrece nuevos motivos para levantarse y seguir. Y en ese camino, la lealtad y el cariño de quienes se quedan a tu lado son el mejor combustible para no rendirse.