Avance del capítulo de ‘La Promesa’ del lunes, 24 de noviembre: la gran venganza de Curro
El último avance de La Promesa deja claro que la tensión alcanza niveles insospechados: quienes actúan de manera deshonesta podrían enfrentarse a consecuencias extremas, y Lorenzo parece estar en la mira. El capítulo promete emociones fuertes, porque la situación en la casa es cada vez más insostenible. Curro, impulsado por su amor y su desesperación, está dispuesto a hacer cualquier cosa para impedir que Ángela se case con Lorenzo. La determinación del joven, su pasión y su valentía para protegerla se sienten casi heroicas, y contrastan con la actitud más pasiva de Leocadia, que aunque quiere a su hija, permite que el capitán continúe con sus planes, dejando que la boda se acerque inexorablemente.
El enfrentamiento moral es evidente: mientras Curro está dispuesto a arriesgarlo todo por amor, Leocadia parece incapaz de actuar con la misma decisión. La promo deja entrever incluso un secuestro de Lorenzo, que podría involucrar tanto a Curro como a la madre de Ángela. Aparece un pasadizo secreto, posiblemente la habitación de Dolores, que conecta con la casa y que podría ser clave para ejecutar un plan que altere el destino de todos. Este elemento añade misterio y deja abierta la posibilidad de un crimen silencioso: si Curro o Leocadia actuaran dentro de ese pasadizo, nadie lo sabría. Lorenzo podría desaparecer sin dejar rastro, y sus aliados más cercanos incluso podrían celebrarlo, aliviados de perder a un hombre que representa un problema constante.
La tensión se refleja también en las relaciones familiares y en la dinámica interna de la casa. Leocadia, a pesar de ser la madre y de querer proteger a su hija, mantiene una postura sorprendentemente permisiva con Lorenzo, lo que genera frustración y aumenta la sensación de injusticia. Por su parte, Curro se convierte en el único defensor de Ángela, dispuesto a tomar decisiones extremas que podrían cambiar el curso de la historia. Su relación con el capitán, marcada por antiguas disputas y agravios personales, lo empuja a considerar opciones que antes le habrían parecido impensables.
El capítulo también nos muestra momentos de intriga y estrategia en torno a los planes secretos. La promo sugiere la presencia de una pistola, y deja abierta la incógnita: ¿acaso Curro planea matar a Lorenzo? La pregunta se plantea sin resolver, pero el contexto sugiere que, en el pasadizo secreto, cualquier acción podría pasar desapercibida. Nadie, salvo quienes conocen la existencia de estas rutas ocultas, podría sospechar, lo que convierte la posibilidad en un escenario de crimen perfecto. Sin embargo, la desaparición de Lorenzo también sería un golpe importante para la trama, dado que su papel como villano principal es fundamental; sin él, la serie perdería a uno de sus antagonistas más destacados y los conflictos con Leocadia y otros personajes se verían modificados de manera significativa.

Mientras tanto, la vida en la casa continúa con pequeñas tensiones y conflictos secundarios. La fiesta del duque de Carvajaliz y Fuentes revela un momento incómodo para Leocadia, quien parece haber bebido una copa de vino que podría explicar sus reacciones poco habituales. La situación deja entrever que el estrés acumulado y las humillaciones sufridas podrían haberla llevado a un estado de vulnerabilidad, lo que abre la posibilidad de que actúe de manera más decidida en los próximos días.
Dentro del servicio, Petra y Santos mantienen su habitual vigilancia, mientras Simone y Candela asoman a la escena con frescura y energía. Los comentarios sobre ellas subrayan la necesidad de darles más protagonismo, ya que su presencia aporta dinamismo y luminosidad a los pasillos del palacio. Estas tramas secundarias, aunque ligeras, equilibran la tensión central y permiten que la historia se sienta viva y completa, mostrando que cada rincón de la Promesa tiene su propia historia que contar.
Por otro lado, la despedida de Beltrán marca un momento de respeto y elegancia en medio del caos. Su salida refleja tanto su integridad como la prudencia de quien decide no quedarse en un lugar donde Lorenzo podría causarle problemas. Beltrán se despide de Ángela con caballerosidad, sin manchar su reputación, y deja atrás la Promesa sin alterar su carácter. La brevedad de su estancia, combinada con la nobleza de su despedida, lo convierte en un personaje memorable que, aunque efímero, deja una impresión positiva y marca un contraste con las intrigas y las tensiones que envuelven al resto de los protagonistas.