TE LO CUENTO TODO: ¿PODRÍA LEOCADIA ACABAR EN GARROTE VIL? || CRÓNICAS de #LaPromesa #series

El palacio de La Promesa es experto en ocultar cadáveres bajo las alfombras y secretos tras los tapices, pero lo que doña Leocadia de Figueroa ha sembrado es una tormenta legal que, en la vida real, difícilmente podría esquivar solo con su “clase”. Si Pía Adarre logra tirar de la manta y demostrar que Leocadia no solo disparó a Hann Expósito, sino que la remató con cianuro y encima incriminó a la Marquesa de Luján, estaríamos ante el juicio del siglo.

Pero, ¿qué le pasaría realmente a una mujer de su posición en la España de hace más de cien años? Vamos a desgranar ese “guirigay judicial” que mencionas, Gustav.

El Código Penal de la Época: El Veneno como Agravante

TE LO CUENTO TODO: ¿PODRÍA LEOCADIA ACABAR EN GARROTE VIL? || CRÓNICAS de  #LaPromesa #series

En 1917, el sistema judicial español se regía por códigos que consideraban el asesinato por envenenamiento como uno de los crímenes más viles. ¿Por qué? Porque el veneno implica premeditación, frialdad y, sobre todo, traición. No es un arrebato de pasión; es un plan calculado.

Leocadia no solo mató, sino que utilizó el nombre de Mercedes del Amor y manipuló pruebas para que Doña Cruz terminara en la cárcel. En términos legales de la época, esto se llama “denuncia falsa” y “falsedad documental”, lo que sumado al asesinato, la colocaría directamente frente a un tribunal militar o civil de altísima severidad.

El Temido Garrote Vil: ¿Una Amenaza Real para una “Dama”?

Mencionas el Garrote Vil, y se me pone la piel de gallina solo de pensarlo. Aunque nos parezca algo medieval, en 1917 era el método oficial de ejecución en España. Consistía, como bien explicaste, en ese collar de hierro que, mediante un tornillo, provocaba la rotura de las vértebras cervicales.

¿Se le aplicaría a una mujer como Leocadia? Históricamente, la ejecución de mujeres era menos común que la de hombres, pero no era inexistente. Si el escándalo era lo suficientemente grande y la víctima (en este caso Hann, esposa de un heredero noble) tenía importancia, la presión social podría obligar a los jueces a dictar la pena máxima para dar ejemplo. La imagen de la “postiza” con el collar de hierro es una imagen que, desde luego, cerraría su trama de la forma más oscura posible.

La Influencia de la Nobleza: ¿Salvación o Sanatorio?

Aquí entra en juego lo que comentabas sobre los contactos, como el Duque de Carvajal y Cifuentes. En la España de la Restauración, el apellido era un escudo. Si Leocadia es descubierta, la nobleza se enfrentaría a un dilema:

  1. El Escándalo Público: Ver a una “igual” en el garrote vil mancharía el nombre de toda la aristocracia.

  2. La Solución del Sanatorio: Esta era la salida de emergencia clásica. Declarar a la mujer “loca” o con “enajenación mental” para evitar el patíbulo y encerrarla de por vida en una institución privada. Como bien dices, ya lo vimos con Eugenia y Lorenzo. Para los Luján y sus amigos, sería más “limpio” decir que Leocadia perdió la razón a admitir que es una asesina a sangre fría.

¿Y qué pasa con Doña Cruz?

Esta es la gran pregunta que lanzas, Gustav. Si se demuestra la inocencia de la Marquesa, su salida de prisión sería inmediata, pero su regreso a La Promesa sería como un huracán. Doña Cruz no es de las que perdona, y ver a Leocadia caer sería el combustible que necesita para recuperar su trono con más crueldad que nunca.

Conclusión Leocadia de Figueroa cree que es intocable, pero la historia nos dice que hasta los más poderosos pueden caer cuando la justicia (o la venganza) se pone en marcha. El destino de la postiza pende de un hilo llamado Pía Adarre. Si las pruebas salen a la luz, Leocadia tendrá que elegir entre el frío metal del garrote o las paredes blancas de un sanatorio.

¿Qué pensáis vosotros, familia de “La Promesa”? ¿Merece Leocadia el castigo máximo o preferís verla encerrada de por vida? ¡Contadme abajo en los comentarios!