CURRO NO TIENE SUERTE 😱 DE MARTINA A ÁNGELA || CRÓNICAS de #LaPromesa #series
Hay una ley no escrita en “La Promesa”: si Curro se enamora, prepárate para el drama. Lo que estamos viviendo estos días con Ángela no es solo una crisis de pareja; es, como bien dice Gustav, un dejá vu de manual. Cuando pensábamos que Curro ya se había doctorado en paciencia tras su tormentosa historia con Martina, aparece Ángela para recordarnos que siempre se puede caer en la misma piedra.
Ángela: De la Dulzura a la Manipulación “Postiza”
El cambio de Ángela ha sido radical y, para ser sinceros, bastante decepcionante. Se ha instalado en la desconfianza y el reproche constante, actuando más como una niñata consentida que como una mujer que lucha por su amor.
Lo de las cartas no es más que una excusa barata. Curro, que ya se las sabe todas, le puso sobre la mesa la verdad: esto huele a azufre, concretamente al veneno de la “Postiza” Leocadia y del Capitán Garrapata (Lorenzo de la Mata). Sin embargo, Ángela ha preferido cerrar los ojos a la lógica y abrirlos al victimismo. En lugar de preguntar, ha decidido romper; en lugar de entender, ha decidido juzgar.
El Relevo de la “Gata Flora”: De Martina a Ángela

Es curioso ver la evolución de los personajes. Todos recordamos a aquella Martina indecisa que hacía sufrir a Curro tras la muerte de su padre, ganándose a pulso su apodo. Pero el tiempo pasa, y hoy vemos a una Martina más madura, volcada en ayudar a los necesitados y alejada de esos juegos infantiles.
Parece que, en cuanto Martina ha dejado libre el puesto de “Gata Flora”, Ángela ha corrido a recoger el testigo. Y lo hace con un agravante: ella tiene a dos maestros de la manipulación soplándole al oído. Lo que en Martina era inmadurez por el duelo, en Ángela parece una falta total de criterio propio.
¿Mala Suerte o Mal Ojo? El Calvario de Curro
Curro es el eterno pagano. Es un personaje que apuesta, que prepara picnics, que entrega el alma y que, al final, siempre termina recogiendo los pedazos de su corazón. Da igual que sea Martina o Ángela; el resultado es el mismo: sufrimiento.
Gustav tiene toda la razón al decir que, si Ángela no cambia, lo mejor es que Curro vuele solo. En La Promesa, los recambios llegan en el siguiente carruaje (recordemos lo rápido que Martina se olvidó de todo con “San Jacobo”), y Curro se merece a alguien que no necesite que le expliquen que el amor se basa en la confianza, no en las trampas de una madre postiza.
Conclusión: Ángela está recorriendo un camino peligroso. Al elegir creer la peor versión de Curro, no solo está rompiendo su relación, está demostrando que su amor es tan frágil como un cristal de Bohemia. Si continúa así, pronto se dará cuenta de que la dignidad de Curro tiene un límite y que, a veces, el “camino fácil” de enfadarse como una niña malcriada lleva directamente a la soledad.
¿Crees que Ángela tiene salvación o ya es oficialmente la nueva “Gata Flora” del palacio? ¿Debería Curro plantarse y no perdonarle ni una más?
¡Te leemos en comentarios, familia de “Dramonazo”! Gracias, Gustav, por ser el único que nos dice las verdades del barquero sin fallarnos ni un día. ¡Un beso apretado!