Carlos de Austria: “Vamos a descubrir un Ricardo más oscuro en ‘La Promesa’”

Carlos de Austria habla sobre el regreso de Ricardo a ‘La Promesa’, su futuro con Pía, el fenómeno de la serie diaria de TVE y su intensa trayectoria.

Carlos de Austria interpreta a Ricardo Pellicer en ‘La Promesa’, un personaje que ha regresado a la serie en un momento especialmente complejo, marcado por secretos, cuentas pendientes y una relación con Pía que sigue siendo una de las tramas más comentadas por los seguidores.

‘La Promesa’, la exitosa serie diaria de TVE producida por RTVE, StudioCanal y Bambú Producciones, continúa consolidada como uno de los grandes fenómenos de la ficción española reciente. Con más de 800 capítulos emitidos y un público muy fiel, la serie mantiene vivo el interés por sus personajes, sus giros y todo lo que ocurre dentro y fuera del palacio.

En esta entrevista, Carlos de Austria habla del regreso de Ricardo, de su futuro en la serie y de una frase que resume bien esta nueva etapa: “A Ricardo le viene mucho, mucho, mucho por delante”. También reflexiona sobre la historia con Pía, el impacto del público, los villanos, la disciplina del teatro musical y los proyectos que le gustaría abordar.

Actor y músico cordobés, con más de 20 años de carrera, Carlos de Austria ha participado en series como ‘El secreto de Puente Viejo’, ‘Acacias 38’, ‘Alba’, ‘Servir y proteger’, ‘Cuéntame cómo pasó’, ‘La Peste’, ‘Las chicas del cable’, ‘Machos Alfa’ o ‘Los secretos de la cortesana’. En teatro, ha formado parte de montajes como ‘Mamma Mia’, ‘La función que sale mal’, ‘El caballero de Olmedo’, ‘El lazarillo de Tormes’ o ‘Historia del zoo’.

Entrevista a Carlos de Austria, Ricardo en ‘La Promesa’

Tu salida de ‘La Promesa’ sorprendió mucho al público. ¿Sabías desde el principio que Ricardo iba a volver?

Sí, esto fue una historia que ya me contó Josep en su momento. Yo salí de ‘La Promesa’ porque el personaje necesitaba refrescarse. Había llegado a un punto muerto y necesitaban sacarlo para que pasaran cosas en la casa y para que él regresara después con más historias que contar.

Creo que fue un oxígeno muy importante para Ricardo. Le vino estupendamente, porque realmente fuera de escena, en off, pueden ocurrirte muchísimas cosas. Y cuando vuelves, vuelves con un saco entero de historias.

Yo creo que le vino muy bien al personaje. Además, yo me fui sabiendo cuándo volvía. Estaba todo súper cerrado. Josep escribe a muy largo plazo, no se improvisa nada en esta serie.

Cuando Ricardo se marchó, venía de una caída muy dura dentro del palacio. ¿Cómo ves ese cambio entre el Ricardo que se fue y el que vuelve?

Claro, es que este hombre se fue limpiando chimeneas sin cuerda (risas). Lo habían degradado a lo máximo posible. Ya era muy difícil seguir por ahí.

Entonces, creo que era muchísimo mejor sacar al personaje, redimirlo fuera y traerlo bajo otras circunstancias. Me parece que fue una decisión muy acertada.

Ahora volvemos a descubrir más partes de su personalidad, cómo afronta las decisiones de la vida y cómo se enfrenta a todo lo que le viene. Porque a Ricardo le viene mucho, mucho, mucho por delante. Yo creo que vais a disfrutar mucho con el personaje.

La historia de amor entre Ricardo y Pía es una de las más queridas por el público. ¿Te gustaría que acabaran juntos?

Evidentemente, tal y como está la cosa ahora mismo, parece difícil. Pero bueno, ahí van. Yo espero que sí. Al final son dos personajes muy bonitos y que necesitan justicia también. Creo que entre ellos hay algo que está muy bien avenido. Sería justicia poética que acabaran teniendo una relación, claro.

Pero ya veremos. Porque al final, en estas cosas, como reflejo perfecto de la realidad, muchas veces no acabas con quien parece que deberías acabar. No sé… la vida.

De todos los personajes de ‘La Promesa’, ¿hay alguno que te habría gustado interpretar?

Un personaje que me gusta mucho es el que hace Guillermo Serrano. Me encanta. Ten en cuenta que mi mayor recorrido ha sido haciendo malos y me siento muy identificado con cómo lo lleva él. Lo lleva magníficamente bien. Es un personaje que me gusta muchísimo.

Yo venía de hacer a Cristóbal Garrigues en ‘El secreto de Puente Viejo’, que también era militar, tenía buena educación, buena formación y era más malo que un dolor. Era un tipo que usaba y abusaba de su posición de poder en los estamentos gubernamentales. Y eso tiene algo que también está en el personaje de Guillermo.

Pero no me quejo, porque me lo paso muy bien haciendo mi personaje. Al final, ahora estamos en un claroscuro. Ricardo no es bueno del todo. Hay algo raro en él, y eso a mí me encanta.

Si eso se supiera, funcionarían todas. Y no se sabe. Hay un clic que se produce con el público. No sé si es por la construcción de los personajes, por el reparto que se ha elegido, por los profesionales que se pegan un currazo iluminando y generando esos espacios, por la gente de arte, de vestuario, de atrezo…

Es tal el nivel de trabajo que hay detrás que es difícil que esta serie no funcione. Pero incluso teniendo todos los ingredientes, también te encuentras productos que no van.

Así que el secreto, quizá, es que le hemos caído en gracia al público. Al público le debemos todo y estamos muy agradecidos. Eso hace que uno se vaya a trabajar con ganas, con alegría y queriendo darlo todo.

Hay poca conformidad en la gente que trabaja en ‘La Promesa’. No nos conformamos con lo que sale. Siempre queremos buscar un poquito más. Y yo creo que ahí puede radicar parte de que esto funcione. Disfrutamos mucho haciendo la serie.

Además, ahora el público también os sigue fuera de la ficción, en redes, en el podcast… ¡Qué ha sido todo un acierto!

Absolutamente. Yo también soy fan de series, y ver a los actores y actrices que protagonizan esos personajes fuera de sus roles es muy interesante.

Los ves y dices: “Anda, ¿esta persona cómo es así?”. Hablábamos antes de Guillermo, por ejemplo. Guillermo es un magnífico actor. Tú lo ves en la serie y es que le quieres pegar por el tipo de personaje que hace. Y luego es el tío más encantador del mundo. Es muy bonito vernos también en otros lugares, fuera de los personajes. Eso acerca mucho la serie al público.

¿Cómo se vive desde dentro ese seguimiento tan fuerte, con una serie diaria que supera los 800 capítulos?

Desde dentro, en el día a día, nosotros trabajamos para nuestros compañeros. Yo trabajo para mis compis, y mis compañeras y compañeros también trabajan para los que estamos allí. En la rutina diaria no eres consciente todo el tiempo del número de espectadores que hay al otro lado. No lo tienes presente mientras ruedas.

Luego, evidentemente, cuando te sientas, ves números, conoces a la gente, te paran por la calle o te saludan, tomas mucha más conciencia. Está siendo un viaje súper bonito a nivel del cariño de la gente. Eso va a estar siempre presente y nosotros estamos eternamente agradecidos.

¿Qué es lo más curioso o inesperado que te dice la gente sobre Ricardo?

A mí me encanta cuando me dan consejos sobre el amor. Que me digan que me arregle con Pía. O que me den consejos sobre lo que tengo que hacer para recuperar su amor.

También me dicen cosas como: “Hay que ver tu hijo qué malo, ¿eh?” (risas). Ese tipo de comentarios me encantan. Y eso también me lo dice mi madre cuando hablo con ella. Es muy chulo. La gente se implica a un nivel muy serio.

El público también te recuerda mucho como villano en otras series. ¿Qué es más difícil: que te odien o que te quieran?

A mí me han pasado cosas muy curiosas. Desde el odio… porque hay gente que no es capaz de distinguir. Y esto pasa. Ha pasado siempre.

He recibido mensajes muy inquietantes a través de redes. Hablamos de cosas serias. Aunque al final muchas veces son chiquilladas o gente que se cree con derecho a intentar atemorizarte con amenazas.

Recuerdo una persona que me dijo que iba a venir a buscarme al teatro, que me iba a dar fuerte. Y yo le respondí: “Espera dos semanas, que en dos semanas me pegan un tiro en la serie y ya lo ha hecho otro por ti”. Pero luego está la gente que entiende perfectamente que es un trabajo.

¿Recuerdas alguna anécdota especialmente curiosa de esa reacción del público?

Sí. Me pasó estando en ‘El secreto de Puente Viejo’. Llevaba ya un par de meses haciendo a Cristóbal Garrigues y fui a comprar al mercado.

Llegué al puesto de la carne y pregunté en alto: “¿Quién es la última?”. Eran todo mujeres en ese momento. Una mujer se giró y dijo: “Yo”. Pero cuando me vio, su expresión fue de auténtico miedo. Miró otra vez hacia delante y se quedó tiesa.

También a la gente le sorprende mucho que mi acento no sea el de mis personajes. Yo soy cordobés, pero dejo el acento a un lado para trabajar. Son cosas muy simpáticas.

Y desde el punto de vista interpretativo, ¿es más difícil hacer de malo o hacer de bueno?

Esto es como preguntar si quieres más a papá o a mamá. El malo, dentro del código del folletín, es un personaje muy adulto. Es un personaje que baja a los infiernos porque le pasan cosas muy malas y no es capaz de gestionarlas. Eso le lleva a tomar determinadas decisiones o actitudes.

Para eso tienes que crear unas capas muy concretas y luego romperlas para que el personaje caiga de una manera determinada. Y luego están los personajes que tienen doble cara. Por ejemplo, es complicadísimo el trabajo que hace Isabel. Es una buena mala. Te cae bien, pero luego tiene actitudes con las que te apuñala por detrás y no sabes por dónde va a salir. Esos personajes son muy complicados.

Pero el personaje bueno también es muy complicado, precisamente para no caer en el estereotipo. No puede ser todo bondad ni todo perfecto. Las personas no son completamente buenas ni completamente malas.

Los resortes que tienes que activar con un personaje bueno, o con personajes que trabajan las tramas del amor, son diferentes. Y para no caer en el galán plano, para que se vean también partes oscuras, hay mucho trabajo.

Cada uno tiene su truco. No puedo decidir. Igual que tampoco podría decidir entre teatro, televisión o audiovisual. Dentro del audiovisual no es lo mismo hacer una serie diaria que hacer una serie de prime time o cine. Cada cosa tiene su lenguaje y su código.

También cantas y has trabajado mucho en teatro musical. ¿Esa disciplina ayuda con el ritmo de una serie diaria?

Sí. Entre los actores que hemos trabajado o nos hemos dedicado en algún momento al musical hay una cosa muy sacrificada. Es una disciplina que requiere que estés fresco, que la voz no la tengas tomada, que el cuerpo responda.

Eso de salir y tomarte una copita, imposible. Ni una cerveza haciendo musicales. Tienes que moverte, tienes que estar fresco, tienes que estar vivo. La voz no se puede resentir y el alcohol es malísimo para eso. Hay una disciplina muy fuerte y muy férrea entre la gente que hace este tipo de trabajo. A mí me ha pasado tener que compaginar televisión y teatro musical, y es mortal.

Te ha tocado compaginar una serie diaria con musicales como ‘Mamma Mia’ o ‘La función que sale mal’ ¿Cómo lo consigues?

Sí. Yo estaba haciendo la serie y ‘Mamma Mia’. Y también estaba haciendo la serie y ‘La función que sale mal’. Te puedo asegurar que procuré que en ninguna de las dos productoras se notara que yo estaba haciendo otra cosa. Porque eso para mí es esencial. Si en algún momento una producción se ve perjudicada porque yo estoy compaginando, algo no está bien. No lo estoy haciendo bien.

En la serie no tuvieron ningún problema. Yo terminaba a las seis y tenía que estar a las siete y media en el teatro. Y luego al día siguiente, aunque hubiera acabado tarde, a las seis de la mañana estaba fresco y con el texto estudiado. Eso es esencial. Ahora, acabas rendido. Creo que no se puede mantener mucho tiempo.

¿Tienes algún proyecto de teatro a la vista tras ‘La función que sale mal’?

De momento no. Hay cositas por ahí, pero no puedo decir nada porque no hay nada cerrado. A mí el teatro me encanta. Mi idea es seguir en la serie mientras lo consideren oportuno. Es mi prioridad absoluta. Y lo demás, pues lo que venga, bendito sea. Hay algunas cosas de fondo, pero todavía no se sabe.

También has rodado ‘Los secretos de la cortesana’ para Netflix. ¿Qué puedes contar?

Sí, fue aprovechando ese parón que tuve. Empezaron a salir algunos proyectitos y uno fue ese. Creo que se estrena dentro de poco, aunque no sé exactamente cuándo. El otro día hice audios, porque normalmente tienes que doblarte un poquito cuando ha habido ruido o cosas así.

Tengo una participación breve, porque el trabajo no me permitía mucho más. Pero me apeteció mucho. Ese personaje me gustó mucho. También hice una pequeña aparición en otra serie que se llama ‘Eden’, con una secuencia con Raúl Arévalo que me encantó. No sé cuándo saldrá, igual el año que viene. Pero estoy muy contento.

Bueno, con la duración que tienen las series ahora, no hay personaje pequeño…

Sí, a mí me gusta mucho hacer ese tipo de participaciones siempre que puedo. Soy muy fan de los personajes secundarios. Son los que sustentan al protagonista. Además, suelen estar definidos desde el primer momento, porque no tienen tiempo de hacer un arco largo de personaje.

Son personajes explosivos. Requieren que los muestres todo en el momento, o que tengan muy definido quiénes son porque no se van a desarrollar mucho más. Por eso son muy divertidos. Y en este caso espero que os sorprenda el personaje. A mí me gustó mucho hacerlo.

‘La Promesa’ ya ha hecho capítulos especiales. ¿Te gustaría que la serie se atreviera con un capítulo musical?

Yo estaría encantado. Además, hay mucha gente en el reparto que canta. Amparo canta, Guillermo canta, Manuel Regueiro canta, Gonzalo canta, Ibra también canta… Se me olvidará gente, seguro, pero hay mucha gente muy cantarina. Podría ser muy bonito. Que fuera otro sueño de María Fernández, por ejemplo (risas).

Con tu trayectoria en televisión, teatro y musical, ¿hay algún personaje que todavía te gustaría interpretar?