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Sueños de libertad Capítulo 432: Pelayo toma el control con Eladio y el destino de la Reina Perfumerías pende de un hilo.
El aire en la colonia de la familia De la Reina se corta con la hoja helada del chantaje, un veneno que lleva el nombre de Eladio. El capítulo 432 de ‘Sueños de libertad’ no es un episodio de tregua, sino el preludio de una tormenta de sangre y despidos masivos. El detonante es el incesante acoso de Eladio desde la prisión, que amenaza con exponer la verdad más oscura de Marta y su esposo, Joaquín: el asesinato de Santiago. Joaquín, el Gobernador Civil, se niega categóricamente a liberar a un delincuente que solo lo seguiría chantajeando. Es entonces cuando Pelayo, el padre de Marta, toma el control, asumiendo la carga de una forma tan brutal como definitiva.
El plan de Pelayo es un acto de desesperación envuelto en violencia. Tras visitar a Eladio en prisión y exigirle que se mantenga alejado de su familia, Pelayo comprende que las palabras son inútiles contra la codicia. La filtración de un spoiler explosivo confirma que Pelayo, en un giro oscuro e inesperado, actúa de forma violenta y manda que le den una paliza a Eladio en la cárcel. Es una jugada peligrosa, un pacto con el diablo que busca poner fin al tormento de Marta de forma permanente. Pelayo no busca la liberación de Eladio, sino su silencio, pagado con dolor físico. El control que toma es el de la justicia violenta, el último recurso de un padre acorralado.
Mientras la sombra de la violencia planea sobre la prisión, la Perfumería de la Reina se desangra. La llegada de la misteriosa Chloé a la empresa actúa como el catalizador de una catástrofe laboral. El golpe más duro llega de la mano de Tasio, quien comunica a Marta y a todos los empleados la decisión fulminante de Brossard: el despido de la mitad de la plantilla. La noticia cae como una bomba, desencadenando una ola de incertidumbre y desesperanza. El descontento es inmediato, especialmente en la tienda, donde Chema, cuñado de Tasio, se siente doblemente traicionado al ser uno de los primeros afectados. La empresa se tambalea, y la tiranía de Chloé con sus “nuevas normas” no hace más que aumentar la tensión entre los trabajadores.
En medio de este caos empresarial, Marta ve una luz en la oscuridad. Con el chantaje de Eladio, cree que su tormento ha terminado, y el caos en la empresa la empuja hacia una nueva, aunque arriesgada, oportunidad. Chloé la obliga a regresar a su puesto, pero entre líneas se intuye que Marta podría ser la pieza clave para la supervivencia de la compañía. Se encuentra lista para asumir el reto, marcando un punto de inflexión profesional en su vida, si es que logra mantenerse a flote en este mar de traiciones.
Por otra parte, la frágil memoria de Andrés es una bomba de tiempo. Impulsado por la necesidad de la verdad y desoyendo las advertencias de Luz y Begoña, Andrés regresa al lugar de la tragedia: la sala de calderas. Su decisión de enfrentarse a sus miedos lo acerca a fragmentos de su pasado que podrían cambiarlo todo, pero también a un peligro que ni siquiera imagina. Begoña, preocupada por su embarazo, teme las consecuencias que la recuperación de la memoria de Andrés podría tener en su propia vida.